El destino de nuestra sociedad digital nos obliga a convertirnos en una sociedad transparente
Hoy, toda la información sobre nosotros es absorbida por el big data, ese imparable tsunami de datos que generamos segundo a segundo, a medida que creamos, almacenamos y enviamos contenidos por la red. Una tendencia irreversible que, además, está adquiriendo valor comercial y social, donde no importa la seguridad de las personas sino saberlo todo sobre ellas. El destino de nuestra sociedad digital nos obliga a convertirnos en una sociedad transparente; al contrario de lo que pasó con la alfabetización, que nos transformó en individuos opacos. Esa ética de la opacidad, que garantizaba la privacidad de las personas, se prolongó desde los tiempos de extorsión y “cuestionamiento” de la Inquisición Española hasta la separación de la Iglesia y el Estado y la llegada del individuo privado. La pregunta que nos debemos hacer hoy es qué tipo de orden ético debe prevalecer en esta era digital para evitar el tipo de tiranía que caracterizó a los períodos anteriores.
QUIENES PARTICIPAN
Derrick de Kerckhove
Fue director del programa Cultura y Tecnología McLuhan en la U. de Toronto. Es miembro de la Facultad de Sociología de la U. Federico II…
Leer másOTROS CONTENIDOS QUE PUEDEN INTERESARTE
La naturaleza y la humanidad, ¿Edén, botín o jardín?
En esta actividad, la Premio Princesa de Asturias 2019, reconocida por la revista Nature como una de las diez personas más relevantes de la ciencia de 2019, Sandra Myrna Díaz profundizó en cómo las ideas predominantes sobre la relación entre la humanidad y el resto del mundo vivo condicionan nuestros impactos sobre él y cómo podemos relacionarnos con el tapiz de la vida para un futuro mejor y más justo.