• Inicio /
  • Paranoia, la locura que hace la historia

Paranoia, la locura que hace la historia

En nuestros tiempos consumistas, obesidad y anorexia se tornan devastadoras

Las enfermedades mentales pueden ser efecto de la cultura y de la historia. En la época de Freud la histeria estaba relacionada con la represión sexual; en nuestros tiempos consumistas, obesidad y anorexia se tornan devastadoras. Pero sólo una enfermedad mental ha logrado imprimirle su sello a la historia: la paranoia. Esta locura “lúcida”, como la definían los manuales de psiquiatría, consiste en un estilo de pensamiento que, a falta de una dimensión moral, posee una preocupante y absurda capacidad de contagio social. Alcanza una intensidad explosiva cuando deja de ser una patología individual y contamina a las masas. ¿Cómo Hitler o Stalin lograron éxito? ¿Cuál fue su capacidad de despertar la paranoia dormida en los hombres comunes y corrientes? ¿Horrores del pasado? La luz de la conciencia, nos recuerda Zoja, nunca es total ni definitiva. La paranoia puede afirmar todavía, con todo derecho: “La historia soy yo”.

QUIENES PARTICIPAN

Imagen de moderador
Luigi Zoja

Uno de los más prestigiosos ensayistas y psicoanalistas italianos. Se licenció en Economía y posteriormente estudió en el Carl Gustav Jung Institut de Zúrich, donde además fue profesor…

Leer más

OTROS CONTENIDOS QUE PUEDEN INTERESARTE

Imagen

El padre. Formas históricas, psicológicas, culturales

La juventud violenta de los guetos norteamericanos, los drogadictos sin alternativas de América Latina y los adolescentes suicidas...

Imagen

Memoria y olvido de Shakespeare

Gordon McMullan es el creador y director en Londres de la más importante celebración del cuarto centenario de la muerte de Shakespeare...

Imagen

Los límites de Babel

Uno de los mayores descubrimientos de la lingüística moderna es que toda gramática cumple estrictamente con una serie de “principios universales”...

Imagen

De moscas y relojes biológicos

Despertamos cuando sale el sol y nos dormimos al oscurecer. Somos animales diurnos...