A esos desconocidos cantores y puetas del campo chileno se refirió siempre como sus maestros
Desde 1953 y durante al menos una década, Violeta Parra recorrió campos y fundos del país registrando en cintas magnetofónicas su encuentro con cantoras y poetas populares o puetas. Guardó como un tesoro el acopio de décimas, tonadas, cuecas y canciones que conoció gracias a ellos. Una experiencia que marcó su trayecto como creadora, y que le permitió comprender desde la fuente viva tradiciones como las del canto a lo poeta y los toquíos del guitarrón. A esos desconocidos cantores y puetas del campo chileno se refirió siempre como sus maestros. ¿Qué encontró en ellos que resultaron tan vitales para su inspiración? ¿Qué relación existe entre su obra y aquellas fuentes de la tradición? En medio de las celebraciones por su centenario conversamos sobre un aspecto poco revisado de su obra, y que ilumina en parte la esencia e inspiración de su talento imperecedero.
QUIENES PARTICIPAN
Claudio Rolle
Doctor en Historia por la U. de Pisa (Italia). Profesor del Programa de Estudios Histórico-Musicológicos de la U. Católica de Chile. Coautor, entre otros libros…
Leer más
Miguel Naranjo
Está a cargo de la colección Vox Populi de Ediciones Tácitas, dedicada a la poesía popular chilena. Ha supervisado publicaciones de Roberto…
Leer más
Paula Miranda
Doctora y magíster en Literatura mención Literatura Hispanoamericana y Chilena por la U. de Chile. Académica asociada de…
Leer más
Marisol García
Fue distinguida en 2019 con el Premio Pulsar al Fomento y Desarrollo de la Música. Autora y editora, ha escrito Canción valiente…
Leer másOTROS CONTENIDOS QUE PUEDEN INTERESARTE
Músicas para la imagen
En este concierto, la Orquesta de Cámara de Chile interpretó nuevas orquestaciones, nunca antes tocadas en público, de las cintas La ciudad de los piratas (1983) y La lechuza ciega (1987), guiándonos en un mágico recorrido musical por las películas de Raúl Ruiz, uno de los más importantes cineastas de la historia de Chile y Latinoamérica, a quien Arriagada musicalizó decenas de sus producciones durante 35 años y acompañó hasta sus últimos días.