El artista debe resignarse a nunca lograr alcanzar la expresión acabada de su propia visión
Según Mallarmé, en cada obra de arte se extiende el ala protectora de la musa de lo imposible, la cual, a diferencia de la musa inspiradora, contiene la ejecución de una obra dentro de los límites de lo que es humanamente posible. Todo gran creador es consciente de las imperfecciones de su propia obra y de que el fracaso es la materia de la que está compuesta gran parte de la obra. Jorge Luis Borges y su maestro Dante lo sabían bien: el artista debe resignarse a nunca lograr alcanzar la expresión acabada de su propia visión, y reconocer que el hecho artístico, como dijo el mismo Borges, no es otro que “la inminencia de una revelación que no sucede”.
QUIENES PARTICIPAN
Alberto Manguel
Ensayista, traductor y editor de fama internacional, ha vivido en Israel, Argentina, Italia, Francia, Inglaterra, Tahiti y Canadá. A los dieciséis años trabajaba en una librería…
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